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Estuvo dos años preso y fue absuelto. Su mujer y su hijo están en la cárcel, con perpetua.

de eldiariodelarepublica

Mario Sierra dice algo y lo repite. Acaso sea una muestra de la necesidad que tiene de que crean en sus palabras: “Con mi familia somos inocentes, y no pedimos que nos den un regalo, lo que queremos es que se haga justicia, que sean justos con nosotros”, afirma.

El comerciante de Santa Rosa del Conlara ya no tiene que proclamar su inocencia ante la Justicia. Aunque fue por el beneficio de la duda, la Cámara del Crimen de Concarán lo absolvió el año pasado por el asesinato de Mario Eduardo “Cusa” Morales. “Estuve dos años y tres días preso”, recuerda.
Pero el tribunal condenó a prisión perpetua a su esposa, Susana Elena Ramos de Sierra, y su hijo, Javier Sierra, por aquel crimen cometido a fines de julio de 2002 en Santa Rosa. 
Morales fue degollado y decapitado y le seccionaron los genitales. Su cuerpo mutilado apareció tirado en el monte, cerca de la casa de campo de los Sierra.
Ahora la vida de Mario está encaminada a lograr que el Superior Tribunal de Justicia revise la sentencia contra su esposa y su hijo, porque, dice, “fueron condenados sin pruebas”.
Su abogado, Hugo Scarso, presentó ante la Corte provincial dos recursos, uno de casación y otro de inconstitucionalidad.
Sierra planea acompañar la pelea judicial que encabeza su abogado con una movilización que prevé para mediados de marzo. Afirma que el intendente y numerosos vecinos lo apoyan en su reclamo.
El pueblo quiere saber. Sierra viaja todas las semanas a San Luis, para visitar a Susana y Javier en la cárcel. Ayer lo hizo acompañado por una amiga, “Beba” Caliva, que en Santa Rosa conduce con Viviana Faura un programa de radio, “Micrófono abierto”, en la FM Encuentro.
“Yo lo acompaño porque él se pone nervioso para hablar, porque es un hombre acostumbrado a trabajar, no a hablar, y por todo lo que le ha pasado”, dice “Beba”.
Además, explica, lo acompaña porque como vecina de Santa Rosa, quiere saber la verdad: “Si los Sierra son los culpables, que los condenen, pero con pruebas, no como hicieron ahora, con suposiciones”, dice.
“No pueden condenar a una familia, como han hecho en este caso, por indicios, por presunciones, porque ‘me dijeron’. Porque nadie, en concreto, vio que la familia Sierra haya asesinado a Mario Eduardo Morales”, agrega la locutora.
“Beba” Caliva dice que la Justicia debió investigar mejor la hipótesis, también en danza desde julio de 2002, de que a “Cusa” lo asesinaron en el prostíbulo “Mona’s”, ubicado en tierra cordobesa, pero en el límite con San Luis. Y que en el crimen habría estado implicado un comisario de apellido Palma, de Santa Rosa.
“Cuando llevaba seis meses de prisión, pedí una audiencia con la jueza (Patricia) Besso”, del juzgado Penal de Concarán, “porque quería que me explicara por qué mi familia y yo estábamos presos”, dice Sierra.
Besso es la magistrado que procesó a los Sierra y les dictó prisión preventiva a fines de 2010. 
“Me dio la audiencia y me dijo ‘yo no los acuso, ustedes están presos por sospechas’. Es una locura: una familia entera presa por sospechas. Yo dejé solos a mis hijos con capacidades diferentes, mi padre falleció de angustia al ver que estábamos presos”, dice el comerciante.
“Y el padre de Morales murió sin saber quién había asesinado a su hijo”, acota “Beba”.
“Fue todo un invento”. Desde 2002, las sospechas contra los Sierra se basaron en un conflicto laboral que habían tenido con “Cusa”, que fue empleado de su corralón y les inició una demanda, y, sobre todo, en supuestas relaciones sexuales de Morales con Javier Sierra.
“No hubo conflicto, eso lo inventaron. Nosotros le pagamos todo a Morales en la oficina de Trabajo”, dijo Mario ayer.
Sobre el punto más controvertido, Sierra afirmó: “Mi hijo se hizo un examen médico que probó que no había tenido relaciones homosexuales”.
El comerciante incluso desmintió al comisario Gregorio Páez, que en el juicio oral declaró que una vez, un año y medio antes del crimen del changarín, Sierra padre le dijo que “ya no sabía qué hacer con el ‘Cusa’”. “Lo quiere llevar a mi hijo por el mal camino”, le habría dicho Sierra, en referencia a presuntos acosos de Morales a Javier, para que tuvieran encuentros íntimos.
Sierra dice que eso es mentira. Y que ellos nunca tuvieron un motivo para cometer semejante crimen.
Y agrega: “Lo único que pido es que vean, que el Superior Tribunal lea el expediente, van a ver que mi mujer y mi hijo fueron condenados sin pruebas”.